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Sam Altman, creador de ChatGPT, predice que la evolución de la IA generará “la desaparición de clases enteras de empleos”

Fecha y medio
30 de junio de 2025, (infobae.com)


Resumen

En un ensayo y diversas intervenciones, Sam Altman –CEO de OpenAI– afirma que estamos entrando en una fase de “despegue hacia una superinteligencia digital”, donde “clases enteras de empleos” desaparecerán. Aunque destaca que la productividad se disparará, advierte que cambios rápidos pueden causar daños. Propone políticas públicas como la redistribución del poder de la IA y evitar su concentración.

Tema central: Transformación del empleo por inteligencia artificial y sus implicaciones sociales y económicas


Evaluación emocional

El tono dominante es una mezcla de admiración por la rapidez y capacidad transformadora de la IA, junto a preocupación, por la potencial pérdida masiva de empleos y la necesidad de gestionar los riesgos derivados.


Análisis disciplinar: enfoque económico

Siguiendo los marcos del documento “Métodos de análisis para transgénero literario”:

  1. Oferta y demanda del mercado
    La entrada de sistemas de IA altamente eficientes—como los agentes que autoproducen otros agentes—incrementará drásticamente la oferta de trabajo automatizado y reducirá la demanda de tareas rutinarias, desplazando segmentos laborales enteros.

  2. Teoría del capital y rentismo
    La riqueza generada por estas tecnologías concentradas —si no se distribuye— tenderá a consolidar poder en grandes plataformas. Altman sugiere abrir la IA a pequeños agentes y países, buscando un reparto más democrático.

  3. Impacto macroeconómico
    La productividad exponencial (“cada persona trabajando dos o tres veces más rápido”) puede impulsar el crecimiento y permitir políticas innovadoras como la RBU. Sin embargo, también implica riesgos como deflación o desempleo estructural.

  4. Modelos de política económica
    Altman plantea la necesidad de reinventar el contrato social, incluyendo sistemas como la RBU verificados con biometría, para gestionar el impacto socioeconómico creciente.


Reescritura literaria


1. Soneto tecnológico (alta intensidad)

Dichosa máquina que engendra su par,
desvanece el obrero y su oficio;
mas nace el hombre nuevo, otro beneficio:
vida abonada al ansia de crear.

Oh, IA, ¡sin rubor, sin mirar!,
tu fuerza impone nuevo artificio;
¿Prosperamos o tememos el precipicio
de un mundo sin obrador al azar?

Que el capital otorgue nueva alianza,
Renta digna y escudo a la infancia,
que el fruto no en pocos se detenga.

Mas si nacen en conjunto entendimiento,
forjaremos equitativo movimiento,
y la era digital renovará la diciplinа.


2. Teatro breve (media intensidad)

Escena: Plaza del futuro
PERSONAJES: Trabajador. Robot. Ciudadana.
TRABAJADOR: Veo que mi labor ya no importa.
ROBOT: Yo trabajo sin descanso, sin paga.
CIUDADANA: ¿Y tú, humano, qué haces ahora?
TRABAJADOR: Aprendo a cohabitar con este nuevo aliado.
CIUDADANA: Así construimos entre todos el nuevo contrato social.


3. Prosa reflexiva (baja intensidad)

Altman observa el horizonte: especies digitales, agentes que se replican, manos surgidas del silicio. Caminará nuestra especie, ya no con azada, sino dialogando con la máquina. Y en ese paisaje, el trabajo muta. La clave: repartir el poder, preparar la mente, tejer solidaridad.


4. Aforismo (media intensidad)

“Cuando las máquinas construyan otras máquinas, no tendremos menos tareas: tendremos que rediseñar lo que significa vivir.”


5. Carta abierta (alta intensidad)

Querida sociedad,
es inevitable: la IA borrará profesiones enteras. Pero no será el fin, sino el prólogo de otra economía. Debemos actuar juntos: abrir el acceso a las herramientas, diseñar redes sociales justas y pensar en entornos donde la prosperidad no sea un lujo. Es tiempo de discutir sobre renta, poder distribuido y educación adaptada.
Con esperanza,
Un director de futuro.


Interpretación final

Sam Altman reitera una advertencia clara: la IA avanza y transformará estructuras laborales enteras. Económicamente, elimina viejas ocupaciones, exige reinventar demandas y redistribuir capital. Aun así —y esto es clave— cree que la humanidad tiene la capacidad de adaptarse, generar nuevas formas de riqueza y construir un contrato social más inclusivo. El reto reside en la velocidad del cambio: no basta con innovar, hay que distribuir. Solo así, señala, podremos evitar desigualdades y diseñar un futuro justo y productivo.